La desolada rosa roja

se hallaba tan perdida, que ni supo retomar la senda del tallo

que conducía a su final...

para dejar de ser capullo

y así abrirse en el jardín para SER VIDA.

Permaneció la forma de capullico

más tiempo del habitual...

...e instantes antes de separar pétalo a pétalo su historia,

mientras el pulgón de bata verde

hacía que el nacimiento se retrasase por su ausencia,

aguardó paciente con sus letras como terapia,

a que su ascenso a la cima de SU VIDA........ SURGIESE.